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Independent learning – the Legend of Don Juan

Published on 24/01/14

In the sixth form Spanish course, students are encouraged to write across a range of registers including interviews, conference presentations, journalistic articles, letters both informal and formal as well as more creative and imaginative pieces such as diary entries.

Minying Huang took this skill a stage further by deciding to write an essay of 1000 words for the Canning House Spanish Essay Competition. Her chosen topic was The Legend of Don Juan, a topic which had not been broached in Spanish lessons and which required her to carry out a great deal of independent research and wider reading. We are delighted that Minying won a highly commended recommendation in the competition and her essay can be read here.

Don Juan

¿Qué papel desempeña en nuestra cultura?

Una figura enigmática e influyente, nacida de la literatura española hace alrededor de cuatrocientos años, don Juan sigue intrigándonos hoy en día. El éxito del mito reside en su capacidad de romper barreras con su contenido que posee el poder de tener a alguien en ascuas. Mientras horroriza a la gente, atrajo su atención y, gracias a la conclusión, sin alejarse demasiado de las normas de convivencia social. Sus temas universales significan que no sólo puede cruzar fácilmente las fronteras del tiempo, sino también los distintos medios. Con el tiempo, el personaje ha evolucionado para que se adapte a una gran variedad de diversos contextos y preocupaciones sociales.

No cabe duda de que este burlador ficticio ha dejado un legado. Su historia ha inspirado la creatividad en los ámbitos del arte, la música, el teatro, el cine y la literatura. Que se sepa, “El burlador de Sevilla y convidado de piedra” es la obra en que don Juan apareció por primera vez. Hay que tener en cuenta que si Tirso de Molina nunca hubiese escrito “El burlador de Sevilla y convidado de piedra”, algunas de las obras literarias más célebres en nuestro mundo, como el poema “Don Juan” de Byron, no se habrían creado. En cuanto a la música, la ópera “Don Giovanni”, que sigue siendo popular entre las audiencias modernas, debe mucho al mito.

A primera vista, parece que don Juan es simplemente una persona que tiene mala sangre, que se deja arrastrar por sus deseos insaciables. Lo fascinante, con respecto a “El burlador de Sevilla y convidado de piedra”, es que don Juan es un hombre sin conciencia. En un abrir y cerrar de ojos, dejará a una persona en la ruina sin pensarlo dos veces. Esto es claro incluso en la primera escena donde don Pedro, su tío, le descubre con Isabela a quien ha engañado fingiendo ser el duque Octavio, el prometido. Don Pedro le cuestiona; la respuesta revela una falta de remordimiento:

“No quiero daros disculpa,

que la habré de dar siniestra.”

A lo que el sobrino añade:

“Mi sangre es, señor, la vuestra;

sacadla, y pague la culpa.

A esos pies estoy rendido,

y ésta es mi espada, señor.”

Aquí vemos una combinación extraña de la resistencia, el orgullo, y la humildad, una mezcla desconcertante de actitudes opuestas. Después de esto, don Pedro declara que “esa humildad” le ha vencido.

A lo largo de la obra, amén de una falta de remordimiento, demuestra un gran número de características psicopáticas; por ejemplo, es egocéntrico, impulsivo, manipulador, y poco sincero. Juega con los sentimientos de los demás con el fin de que logre el placer para sí mismo. No le importan las consecuencias. Independientemente de lo depreciable que sea, debido a su encanto, la mayoría de la gente se cuela por él. Cierto que se le cae la careta al cabo de un rato pero para entonces ya es demasiado tarde para sus víctimas. Cuando se habla de don Juan, a mi modo de ver, es importante que se considere la naturaleza del psicópata. Diría que ha ayudado a mejorar nuestra comprensión de la psicopatía. Además, unos psicoanalistas han afirmado que don Juan era uno de los primeros ejemplos del macho histérico en la literatura. Antes, la histeria era un rasgo exclusivamente asociado con las hembras. Así, promovió la redefinición de los estereotipos de género.

Si examinásemos la leyenda en un contexto religioso, encontraríamos algo de interés. Tirso de Molina ha dado vida a un personaje poseído por una fuerza autodestructiva para ilustrar la creencia católica en aquel entonces quizá que una pérdida de control conducirá a la perdición. Como un monje, habría endosado este punto de vista. Una teoría curiosa es que Catalinón es en efecto la voz del autor. Catalinón, el sirviente, en un momento dado le avisa “que él que vive de burlar, burlado habrá de escapar pagando tantos pecados de una vez”. Vale apuntar la ironía narrativa. En cierto sentido, sus acciones ocasionan su caída. Por contraste, el drama “Don Juan Tenorio” aboga por que Dios sea misericordioso e indulgente. Por eso, se podría decir que el mito representa el rostro cambiante de la religión.

“Don Juan Tenorio”, escrito en el año 1844 por José Zorrilla, explora conceptos más románticos. Veamos lo que nos dice George P. Mansour de la Universidad Estatal de Míchigan sobre el tema:

“Sin embargo, cuando está solo, con doña Inés u otros carácteres que al momento no le amenazan, don Juan verbaliza el deseo de liberarse de la imagen de un libertino y de vivir y morir según los principios del amor.”

Fijémonos en la cita. Podemos ver que su comportamiento varía dependiendo de las circunstancias. Se siente que necesita mantener su reputación. Lo que hay de interesante en ello es que presenta otra cara de don Juan. Como nosotros, tiene conflictos internos. Visto desde esta perspectiva, parece mucho más consciente de sí mismo y, por lo tanto, mucho más humano. Lo que sí digo es que, aunque tiene defectos, hay mucho que admirar. Haré hincapié en su valor y su determinación a pesar de las adversidades. Éstas son cualidades valiosas que serían útiles en nuestras propias vidas.

Por consiguiente, quisiera proponer que se puede interpretar don Juan como un reflejo de nuestra lucha interior, un espejo que saca a la luz nuestro proprio lado oscuro, una personificación de nuestro deseo para desafiar la autoridad. Nos ofrece una experiencia vicaria. ¿Es posible que podamos relacionarnos con este libertino tan notorio y despiadado? Por otro lado, es posible que don Juan constituya un contramodelo moral. Tal vez de sus errores hemos aprendido. Sea cual fuere su opinión sobre el asunto, no se puede negar que la leyenda ha captado a un público amplio. Estoy persuadida de que, a través de la leyenda, estamos en condiciones de reflexionar acerca de unos aspectos fundamentales referentes a nuestra existencia. Hay que subrayar la importancia de evocar el pasado para que se pueda entender el presente y dar forma al futuro.